La negociación en la diplomacia contemporánea
A la vista de sus resultados, la negociación actualmente es considerada la principal, y más efectiva técnica, para el fomento, protección y defensa de los intereses nacionales.
Asimismo, la negociación ha sido establecida como el procedimiento diplomático por antonomasia, que diferencia a la propia diplomacia de otros medios de acción exterior como pudiera ser el uso de la fuerza (Santiago Martínez Lage).
En este escenario, a la negociación, como eje fundamental de toda actividad diplomática, le corresponde garantizar las debidas adecuaciones de los vínculos entre los Estados -y de estos con otros sujetos de Derecho internacional-, con la finalidad de generar entendidos que, cuando corresponda, pueden materializarse en la adopción de tratados internacionales.
La finalidad de la negociación es, básicamente, obtener un resultado satisfactorio, o arreglo dignamente aceptable, para las partes involucradas.
A este respecto, procede destacarse, que con el objetivo de llegar a un acuerdo en una negociación, pueden sacrificarse los intereses secundarios; pero nunca los vitales y por tal razón no podrían ser negociables (Javier Pérez de Cuéllar); de modo que si una parte se ve forzada a aceptar pura y simplemente las peticiones de la otra, “no existe negociación, sino capitulación”(José Antonio de Yturriaga).
Debe recordarse, que la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961 (Artículo No 3), establece a la negociación como una de las funciones básicas de la Misión de ese carácter.
En las relaciones diplomáticas, la negociación como función permanente de la propia diplomacia, debe encaminarse a concluir compromisos entre las partes, ya sea para adoptar normas internacionales, o para alcanzar acuerdos, como son los de carácter económico (comercial y financiero); político (de defensa y seguridad); jurídico, cultural, educacional y de transferencia de tecnología, entre otros.
Asimismo, este ejercicio ayuda a propiciar, y consolidar, los vínculos amistosos, y a facilitar y desarrollar la fundamental cooperación internacional. Sobre todo, la negociación es un medio imprescindible para prevenir o solucionar situaciones conflictivas y controversiales.
En el ámbito del Derecho internacional, la negociación se ha establecido como el primero de los medios pacíficos de solución de controversias de carácter político-diplomático.
Ser un eficaz negociador diplomático implica una particular disposición para tal función, que el negociador debe perfeccionar, contando con la imprescindible formación en esta área específica, con la efectiva participación en procesos negociadores, recibiendo planificadas especializaciones y constantes actualizaciones en los centros académicos de las respectivas Cancillerías. También, capacitándose para el eficiente manejo de los medios electrónicos (incluyendo evidentemente la Inteligencia Artificial).
Debe puntualizarse, en lo referente a los aspectos formativos de la negociación (el método, sus fundamentos y estrategias), que tales estudios por su naturaleza incluyen aspectos teóricos y prácticos en continua evolución, y consecuentemente, para su óptima efectividad, requieren ser impartidos por docentes que, además de contar con sólidos conocimientos debidamente actualizados en esta disciplina, tengan como aval haber participado en diversos procesos negociadores formales, y cuenten con una amplia experiencia de actuaciones profesionales en el propio ejercicio, particularmente en Embajadas y Misiones Permanentes de un significativo nivel, y en la respectiva Cancillería.
Procede precisar finalmente, que si bien la actividad negociadora tiene su origen y desarrollo en el ejercicio de la diplomacia, en la actualidad es una faceta clave en la vida profesional y empresarial -e incluso en cierta medida en aspectos de carácter personal-, (con sus indispensables adecuaciones), al proponerse facilitar que pueda llegarse a un resultado final satisfactorio para todas las partes, permitiendo, en el marco de lo posible, la conciliación de intereses.
Preguntas frecuentes
¿Qué es una embajada y en qué se diferencia de un consulado?
La embajada representa políticamente al Estado ante el gobierno del país receptor y suele estar en la capital. El consulado atiende trámites y asistencia a los nacionales —pasaportes, actas, legalizaciones— y puede abrirse en otras ciudades.
¿Qué es la inmunidad diplomática?
Es la protección jurídica que la Convención de Viena de 1961 concede a agentes diplomáticos y a los locales de la misión para que puedan ejercer sus funciones sin interferencia. No es un privilegio personal: puede ser renunciada por el Estado acreditante.
¿Qué son las cartas credenciales?
El documento firmado por el jefe del Estado acreditante que presenta a su embajador. Hasta que se entregan formalmente, el jefe de misión no asume plenamente sus funciones representativas.
